miércoles, 14 de junio de 2017

Allí el maestro un día, soñaba un nuevo florecer de España

Vicente Luis Llopiz Gonzalez
León, 1926 - Madrid, 2017. 



Adios hermanos,
camaradas, amigos, 
despedidme del sol
y de los trigos

lunes, 24 de abril de 2017

Repensando la Participación



Los Foros Locales de los 21 distritos de Madrid, son sin duda una oportunidad política para implicar a los vecinos y vecinas de la ciudad en torno a la construcción de proyectos en común que les permitan tomar parte en las decisiones que les afectan. Me ha costado hacer esta definición, y no es casualidad las palabras que he elegido, me explico. El foro no es sólo el lugar al que vas a hacer “la propuesta para subir a pleno”, ni que el pleno fuera magia, todos conocemos los ritmos de la burocracia municipal. El foro es el lugar donde te enteras que existe una Red de Solidaridad Popular, donde te encuentras con gente que le pasa lo mismo que a ti con ese desastre de la ayuda a domicilio que no llega, y donde te organizas para convertir esas conversaciones de bar en propuestas concretas para transformar tu realidad. El foro es una oportunidad para tejer redes vecinales, para detectar juntas necesidades, para generar un conocimiento más amplio y colectivo, es el espacio donde no sumamos individualidades sino que construimos en común.       

El Foro puede ser lo que nosotros queramos que sea, tienen la potencialidad de convertirse en un espacio que una, que movilice, que organice, que aglutine a las vecinas del barrio y que eleve su nivel de conciencia y de implicación. No debemos caer, en mi opinión, en el egoísmo individualista de que me pongan la parada de bus al lado de mi casa, pongámosla donde beneficie a un mayor número de vecinas, teniendo en cuenta criterios sociales y de inclusión y pensando también con la mirada de las que aún no participan, ya sea por edad, curro precario u cualquier otra condición o circunstancia que se lo impida.

Con estos primeros meses de andadura, y con la experiencia también de los Presupuestos Participativos, podemos ya sacar algunas conclusiones, riesgos, potencialidades, propuestas de mejora. De eso pretende hablar este artículo. Empezaré con tres ejes problemáticos: la participación virtual versus la presencial, la individual frente a la colectiva, y la accesibilidad en la participación, entendiendo la accesibilidad como aquella que procura la igualdad de oportunidades para todos y para todas.

Respecto al primer eje es incuestionable las limitaciones de la herramienta decidemadrid y la brecha digital ocasionada. (Toda la “parte buena” me la salto, es de sobra conocida la situación de la que partíamos y hacer las cosas desde cero cuesta y lleva su tiempo). Como decía, la brecha digital genera grandes desigualdades. Los procesos de participación no son neutros, y tal y como está diseñado actualmente el de Presupuestos Participativos por ejemplo, genera que una gran parte de la población se queda fuera, ya sea por motivos generacionales, culturales, socioeconómicos… La web no es excesivamente intuitiva, el proceso de darse de alta es farragoso y tiene algunas limitaciones de diseño que impiden que el proceso sea más ágil (como por ejemplo no poder editar las propuestas una vez subidas). Así se dan desequilibrios entre barrios con mayoría de población joven y estudiante para los cuales es fácil la utilización de esta herramienta, frente a barrios envejecidos, obreros, periféricos en los que ni siquiera llega esta información sino fuera a veces por el esfuerzo de algunas asociaciones de vecinos o militantes que intentan acercar estos procesos a la realidad. Esta herramienta es utilizada por quienes saben movilizar apoyos en Internet, como ejemplo la labor de los clubs de Rugby y las AMPAS del liceo francés en Hortaleza, que movilizaron más de 1000 apoyos para sus dos propuestas: la creación de un campo de rugby y una sede social para el mismo. Sin tener nada en contra de los campos de rugby, coincidiréis conmigo en que quienes lo proponen, no son precisamente los excluidos de esta ciudad.

En segundo lugar, el eje participación individual Vs colectiva, volvemos a encontrarnos con limitaciones enormes en lo que a decidemadrid se refiere. Sin pretender menospreciar o frivolizar en exceso, creo que todas somos conscientes de que hacer un click en el ordenador de tu casa para elegir el proyecto X o Y de Plaza de España ni empodera ni responde a ningún objetivo de transformación social. Aun no entiendo por qué se invierte más dinero en publicitar esta campaña, que por ejemplo en la de los Foros, que por ser un espacio presencial y deliberativo resulta más incluyente y aglutinador de las necesidades de los territorios.

En tercer lugar, y engloba todo lo anterior, el eje de la accesibilidad y la igualdad de oportunidades. Y aquí si voy a centrarme más en los Foros, que las limitaciones de lo anterior ya han quedado señaladas. Los foros como decía al principio tienen la potencialidad necesaria y es nuestro deber consolidarlos, convertirlos en espacios útiles, y no generar expectativas que devengan en frustración.

Existen multitud de espacios en los que las personas invierten su tiempo y esfuerzo en organizarse: asociaciones de vecinos, colectivos, movimientos sociales, plataformas… los Foros deben reforzar el trabajo de las entidades ya existentes, nunca debilitarlo. Los foros deben ser ese lugar de encuentro, esa oportunidad para forjar alianzas, además deben consolidarse como espacios con autonomía, no institucionalizarse ni burocratizarse en exceso.

Cuando hablo de accesibilidad no me refiero únicamente –que también- a que seamos capaces de garantizar mecanismos inclusivos para que puedan participar personas con diversidad funcional, para garantizar la conciliación etc.; sino a que tengamos muy en cuenta que no todo el mundo tiene la misma voz, que existen grandes desigualdadades en las condiciones de partida, y que por tanto, el objetivo primordial de los foros no es tanto “que participe todo el mundo” sino dar voz/dar poder a quienes tradicionalmente estamos excluidos de los ámbitos de decisión. En este sentido debemos ser capaces de llenar de contenido la participación, no se trata de esconder los fracasos o las limitaciones de Ahora Madrid en “qué bonito es participar”, la participación no existirá si no hay una redistribución del poder real. 




En esta primera etapa probablemente lo importante sea afianzarlos, convertirlos en espacios útiles, y amables para quienes aún no están organizados. Pero si queremos realmente construir una acción colectiva emancipadora no podemos dejar de empujar, desde los sectores más concienciados, hacia el desborde de los mismos. No podemos perder el horizonte de quien sigue ostentando el poder real en esta ciudad, y cualquier proceso de empoderamiento colectivo tendrá que pasar por dar herramientas a las clases populares para atacar la columna vertebral del capitalismo urbano: las grandes empresas contratistas que siguen gestionando los grandes servicios privatizados que no terminan de remunicipalizarse, las constructoras, las inmobiliarias, los bancos…

Participar es la posibilidad de organizar el conflicto. Las instituciones no están diseñadas para cambiar, y como tantas veces hemos teorizado tener el gobierno no es tener el poder. Será desde fuera, con la acción colectiva, y aprovechando todos los cauces a nuestro alcance desde donde tendremos que seguir dando la batalla contra las élites locales y sus redes.






lunes, 23 de enero de 2017

¡ Alegato contra el posmodernismo amoroso !


“Tia, no se qué le pasa a Rafa, me ha leído pero no me contesta, está raro. Las últimas dos veces le hablé yo primero, le toca a él, no pienso escribirle, ¿por qué siempre me lio con gilipollas?”

“Ayer no me hizo ni puto caso, de hecho yo creo que estaba tonteando con Natalia, no lo entiendo; pero si yo soy perfecta, soy abierta, soy maja, no agobio, y ayer encima estaba buenísima, ¿verdad que no me merece?”

Cualquier persona, mujer, que me esté leyendo que piense en la última semana cuantas conversaciones de este tipo ha mantenido con sus amigas. ¿Una hace un minuto? ¿Otra ayer de borrachera? ¿El miércoles en casa? Podríamos seguir hasta el infinito, sí, es nuestra realidad cotidiana.

¿Qué nos pasa? ¿Somos más tontas, nos pillamos más? No, todo tiene una explicación desde el punto de vista del género, y con una perspectiva feminista quizás podamos afrontarlo con alegría.

Las relaciones sociales, las afectivas, forman parte de nuestra vida material, de lo cotidiano. Las construimos diariamente bajo patrones patriarcales que intentamos romper pero que son los que nos han socializado a todas, seamos más o menos feministas. Que seamos más emocionales no es una cuestión biológica, tiene que ver con que nos enseñan a querer, a cuidar y a estar pendientes de los demás desde pequeñitas; lo cual serían valores positivos si no fuera porque normalmente no recibimos lo que damos.

Cuando entablamos una relación hay que establecer las reglas del juego, los principios que guiaran la misma y con los que todas las partes se sientan cómodas. La unidad de acción en el amor, xD, tiene que ver con compartir honestamente lo que se piensa, lo que se quiere, y tratar de llegar a una síntesis en la que las partes caminen en la misma dirección. Nos ocurre que acabamos siempre adaptándonos nosotras a sus ritmos y no al revés, y esto indudablemente introduce una cuestión de género.

Ellos son conscientes de la situación y aprovechen y ejercen sus privilegios. Nosotras, da igual que tengamos 20 que 45, que victimas de nuestras propias contradicciones nos adaptamos. Queremos relaciones libres y que no sean posesivas y eso lo convierten en un “no me hagas ni puto caso que me da igual”. Y no, no es así. Nos gusta sentirnos seguras, cuidadas, queridas, especiales, respetadas.

¿Somos nosotras las culpables puesto que fomentamos la situación al gustarnos siempre el que menos caso nos hace? Como digo las contradicciones son múltiples, pero yo defiendo que no, no es así. Una cosa es tener cierta picardía para tontear (a nadie le gusta un soso/a) y otra muy distinta que nos guste el daño emocional.

Ante esta situación tenemos que encontrar herramientas para defendernos, hacernos duras sin renunciar a la ternura, a lo que queremos, a lo que sentimos. En este camino una palabra que está muy de moda se convierte en fundamental: sororidad. La sororidad no se define, se experimenta. La notas cuando te rodeas de tus compañeras, y comienzas a sentirte cómoda, con más ganas de sentir, de vivir, de compartir. Cuando te ves entre iguales viviendo sensaciones parecidas, creciendo juntas.   

Sin querernos, sin lo emocional, nada tiene sentido. En este mundo posmoderno se confunde la defensa de relaciones diversas y libres, con la frialdad, la ausencia de cariño y de cuidados, y la falta de afectos. Está de moda la superficialidad, lo intrascendente, y las comunistas siempre hemos defendido ir a la raíz de los asuntos, construir relaciones en igualdad. No convirtamos el sexo y el amor en una transacción, un frío intercambio. Sentir, dure lo que dure, es bonito, no nos mercantilicemos.


Espero que no se me entienda en un sentido moralista, todas debemos ser libres para construir las relaciones que queramos y no pretendo decir que unas sean mejores que otras. Además nos queda muchísimo por avanzar para quitarnos de encima los celos, la competitividad y tantas otras cuestiones que sin querer seguimos reproduciendo. Pero no renunciemos a lo que queremos. Como decía Rafaela (por cierto, votante comunista): ¡Venceremos resistencias para amarnos cada vez más!