sábado, 17 de diciembre de 2016

Érase una vez en el Bronx

-Su estado de felicidad me motiva. Quiero seguir viéndola como la he visto en estos últimos días. Y quiero que ella me siga mirando como me  mira desde hace unos días. Me mira como un hombre que tiene la capacidad de dárselo “todo”. No, no es la capacidad, es sólo la disposición. En medio hay ilusión. Quiero conservarla por un tiempo. ¿Para qué merece la pena vivir si no es para las ilusiones de “todo”?
Fragmento de “Cada Siete Olas”, segunda parte de “Contra el viento del Norte” de Daniel Glattauer.

Libro sencillo, pero muy recomendable J, porque los mejores libros son los que nos dicen lo que ya sabemos. El caso es que me han entrado ganas de volver a escribir sobre esto, sigo básicamente de acuerdo con lo que decía en 2013: http://despertandoelotrolado.blogspot.com.es/2013/03/puede-el-amor-romantico-ser-un-amor.html aunque hay alguna incoherencia mezclada con cosas que me ocurrían en aquel momento. Y me apetece escribir en forma de cuento.

Jane y Calogero comienzan una relación, a ella le gusta él, a él le gusta ella. Se viven, se disfrutan, se quieren si es que se puede llamar así algo que no ha hecho más que comenzar, o que quizás esté terminando, eso es lo de menos. Nada es para siempre, nos pertenecen las ilusiones, la intensidad de los momentos, lo que nos mueve.

Calogero le pregunta a Jane si es posible querer a más de una persona al mismo tiempo. Jane no sabe qué responder.  Desde luego sabe que una sola persona no es capaz de dárselo todo a alguien. Cree que es bueno vivir muchas historias, querer de forma libre, saber que no existe un amor exclusivo y plagado de celos que ni le gusta ni lo ha buscado nunca.

También piensa, en su foro interno, que le gusta esto, que la estabilidad no es, ni con mucho, tan espectacular como la inestabilidad. Pero también quiere hacerle entender que no es tanto que no puedas querer a varias personas a la vez, sino que esto de facto te limita para querer en toda su intensidad.

No es más feminista quien tiene una relación más abierta, sino quien defiende de forma libre lo que siente y lo acompasa con el otro. Una de las cosas que a las personas nos gustan en la vida es sentirnos especiales, no se trata de medias naranjas, ni de “yo ser tuya y tú eres mio”, tampoco de no poder tener otras relaciones sexo-afectivas del tipo que sean; pero cuando tu notas que esa es tu persona, de ese momento y dure lo que dure, sí que necesitamos, o así lo piensa Jane, sentirnos especiales.

¿Entonces tiene el amor un componente de exclusividad? Jane cree que sí, si a todos nos tratan igual pierde valor, ya no sólo en el amor, en la amistad también, es como cuando repites mucho una frase que podría ser bonita, si la usas continuamente se nos gasta.

Y entonces, se acordó de la peli del otro lado de la cama, porque es graciosa, alegre y porque todo termina bien. Porque si no puedes gritar y besar libremente, como cuando una pareja homosexual se tiene que ocultar por el qué dirán, te están limitando, porque la vida hay que vivirla y sino sería un aburrimiento, talento desperdiciado ;)